¡Los Perros Jaro querían a Akela!

¡Por fin los Lobatos os podemos contar nuestro campamento!

La verdad es que este campamento nos ha pasado de todo, pero es mejor que empecemos por el principio…

Este trimestre los Perros Jaro se pusieron en contacto con nosotros para decirnos que… ¡querían a Akela! Los Lobatos decidimos que teníamos que protegerla para que no corriera ningún peligro.

El primer día, cuando estábamos con las mochilas metidas en el autobús y dispuestos a empezar con nuestro campamento Akela nos dijo que en las últimas semanas le habían ocurrido cosas muy extrañas y tenía demasiado miedo, por lo que no venía con nosotros, pero nos dejaba una misión, debíamos investigar la zona y asegurarnos de que no había ningún peligro. Así que nos pusimos manos a la obra, pusimos rumbo a Sargentes de la Lora.

Ese día estuvimos con los ojos bien abiertos, parecía que no había ningún peligro, no había nada fuera de lo normal, bueno… excepto que… el pueblo estaba de fiesta y teníamos que conseguir que nuestra peña fuera la mejor a través de una serie de pruebas de todo tipo (bailes, carreras, cuidar un huevo…). Así que llamamos Akela ¡NO SE LO PODÍA PERDER! Si nosotros la protegíamos nada podía pasarla.

El 27 decidimos hacernos notar en el pueblo, por lo que nos pusimos a limpiar el frontón del pueblo y lo dejamos limpito limpito. Pero la verdad es que no todo fue trabajar, por la tarde hicimos un torneo con nuestros juegos scout favoritos y recibimos Akela con los brazos abiertos. Esa noche decidimos quedarnos jugando en casa para que Akela estuviera segura y aprovechamos para conocernos un poquito más con nuestro Party de Lobatos.

La mañana siguiente el día no empezó demasiado bien…¡¡AKELA HABÍA DESAPARECIDO!! Nos pusimos a buscarla como locos, los Pioneros al enterarse de lo ocurrieron decidieron acompañarnos en nuestra búsqueda y así asegurarse de que no corriéramos ningún peligro. Tras pasarnos la mañana dando vueltas por todos lados, encontramos Akela amordazada y muerta de miedo. Para evitar más sustos, nos quedamos en casa y para quitarnos el mal trago nos pusimos a cocinar como unos auténticos Chefs y la verdad… es que hicimos unos platos bien ricos. Con el estómago lleno y mucho más tranquilos decidimos que los Perros Jaro no podían salirse con la suya, y decimos enfrentamos a ellos, como una manada unida, encendimos nuestras antorchas y entonado nuestra canción les hicimos huir con el rabo entre las piernas.

El 30 fue un día mucho más tranquilo, hicimos un taller de un árbol de navidad súper chulo y una Gymakana para conocer la metodología de Lobatos. Por la tarde dos miembros de la manada hicieron su Promesa. El día acabo por todo lo alto, las fiestas del pueblo, en la que habíamos participado con nuestra peña llegaba a su fin, y los rutas prepararon un concierto por todo lo alto.

La verdad es que nos lo hemos pasado genial y hemos conseguido convertirnos en una manada muy unida. Estamos deseando descubrir que nuevas aventuras nos esperan en este trimestre.

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