¡CONSEGUIMOS VENCER A SHERE-KHAN!


Una vez más la manada ha conseguido. Durante 15 días hemos trabajado todos juntos para derrotar a Shere-Khan y sí, podemos decir que nuestra unión lo hemos logrado.

Hathi nos expulsó de la selva porque debíamos de estar más unidos y respetarnos entre nosotros. Por eso decidimos viajar hasta Rocamundo y allí trabajar duro para que Hathi nos volviera a admitir en la selva. Todos juntos construimos el cubil donde trabajaríamos los días de campamento. También hicimos un camisero para colocar nuestras camisas, pero al día siguiente al despertarnos vimos que no estaban en su sitio. Alguien nos las había robado.

Una mañana estábamos jugando cuando se nos acercó el hermano gris un tanto preocupado. Nos contó que le había parecido ver a Shere-Khan por los alrededores del cubil. Al oir eso nos pusimos alerta y al día siguiente un aliado inesperado, del cual no supimos nada más, nos preparó un rastreo hasta la guarida del tigre.

En el escondite nos encontramos cabezas de caballo, órganos de animales y también nuestras camisas colgadas de los árboles, las cuales pudimos recuperar. Pero también nos dimos cuenta de que lo que nos temíamos era cierto, el tigre estaba recuperado y en plenas facultades para cazar.


Mientras nos alejábamos de la guarida decidimos que lo mejor era salir del campamento y avisar a los pueblos de alrededor que un tigre andaba suelto. Y así lo hicimos, pusimos rumbo a Orbaneja y en cada pueblo dejamos el mensaje. Al llegar nos bañamos en las pozas y nos relajamos después del largo paseo.

Al día siguiente, mientras volvíamos del campamento nos dimos cuenta de que los carteles que habíamos colocado en las pueblos habían desaparecido. Nuestra única opción era prepararnos física y mentalmente para enfrentarnos a Shere-Khan. Realizamos gymkanas y simulamos los juegos del hambre para entrenarnos y prepararnos para el posible encuetro con Shere-Khan.

Dos días después vimos que estábamos preparados y que debíamos tomar la iniciativa. Empezamos a trabajr en la preparación de una trampa que nos hiciera vencer al tigre.
Los viejos lobos rastrearon la zona en la que colocaríamos la trampa. Construimos con palos un espantapájaro al que vestimos con nuestro ropa y nuestra camisa.


Colocamos al “lobato” borde de un precipicio de 40 metros de altura y dejamos un walkie-talkie para escuchar todo lo que ocurría. Nuestra idea era que Shere-Khan se lanzara a por él. Durante la merienda a través del walkie se oyó un terrible rugido, Shere-Khan había caído en la trampa.

Conseguimos nuestro objetivo, vencer a Shere-Khan. Solo nos quedaban 4 días que los dedicamos a jugar y a disfrutar de la naturaleza en compañía de la manada. ¡Además celebramos que Hathi nos volviera a admitir en la selva gracias a nuestro esfuerzo!

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