SAYELOS POR EL MUNDO

Este año en especial nuestra pañoleta ha pisado muchos lugares. Tanzania, Francia, Perú, Brasil, Inglaterra, Bolivia, Irlanda u Oporto han sido testigos de que Sayela se mueve por el mundo y deja marca. Nuestra pañoleta no sólo ha estado en tierras extranjeras, pues también ha visitado ciudades como Santander, Cataluña, Madrid, Alicante, Sevilla, La Rioja, Cádiz e incluso ha hecho el Camino de Santiago. Muchos Sayelos han llevado la pañoleta consigo, muchos han vivido, trabajado o estudiado fuera de nuestra ciudad. A todos ellos les hemos tenido siempre presentes, y ahora, en esta sección, nos hacen un resumen de cómo han sido sus experiencias o lo que han aprendido en cada uno de los lugares que han estado.

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“Dicen que Sevilla tiene un color especial, ¿no? Pues sí, lo tiene, y ¡no sabéis de qué forma! El ambiente de la ciudad, el carácter de la gente y el calor sevillano han hecho de este año algo increíble. Es algo que todo el mundo debería hacer, salir y conocer mundo, dentro o fuera de España, y, como alguien me dijo el día que me venía a sevilla, “es el momento de abrir las alas y volar, de salir de casa y ser tu misma”. Y nada más lejos de la realidad, la libertad y, a la vez, la responsabilidad que te da un año así te hace madurar en aspectos diferentes. He conocido, aunque a tan solo 800 kms de casa, distintas formas de vida, he creado mi “pequeña familia” y he compartido todo. He recorrido medio Andalucía y casi puedo distinguir sus acentos, siempre dejando tiempo para las miles de clases y de exámenes. Y entre una cosa y otra, también me he puesto el traje de flamenca e ido de feria en feria, ¡Qué de cosas, ozú!. Este año ha sido de las mejores experiencias de mi vida, he echado de menos, pero también de más, he conocido gente realmente increíble que nunca olvidaré, gente que en unos días eran como de toda la vida. He reído y he llorado, he vivido cosas increíbles, cosas que no pensé que pudiese encontrar aquí. He descubierto nuevos puntos de vista de mi carrera, nuevas opciones y nuevas posibilidades. A mediados de julio esta experiencia se acaba, pero llegarán muchas más, quién sabe cuándo, pero estoy segura de que volveré a esta gran ciudad. Y como he hecho durante el año, no dejaréis de verme, pues los últimos días del campamento estaré con vosotros, mis lobatillos, que… ¡mucho les he echado de menos!. Un abrazo muy grande.” CHIL (Kraal)

“Vivo en el país de las lluvias donde la gente va en chanclas todo el año (el cartero incluso se atreve a ir en pantalón corto cuando nieva), donde no importa si hace frío o calor porque los sábados por la noche no se puede llevar abrigo (¡hay que lucirse! Evidentemente, una burgalesa como yo va con sus capas de ropa correspondientes), donde se habla inglés con mil y un acentos todos muy fáciles de entender (no vayáis a Liverpool, ¡eso es otro idioma!), o donde cuando sale el sol no importa los grados que haya, lo importante es vestir de verano (¡que para eso sale el sol!). También es el país de las mil y una bicis, donde los coches te respetan (¡¡me encanta!!) y donde está acondicionado para ello. En este país, en un mismo día, puedes tener todas las estaciones del año y eso te hace salir de casa como si fueras de campamento, con una mochila con todas las ropas posibles! ¿¿¿ Ya habéis adivinado donde vivo??? ¡Pues sí! ¡Inglaterra! Concretamente vivo al ladito de Londres, en Watford… como si fuese Madrid y yo vivera en Fuenlabrada, pero con un acento ¡mucho más fino!” JANA (Kraal)

“El 27 de Agosto llegue al aeropuerto de Dublín con una maleta llena de abrigos, mantas y jamón. El día siguiente tuve que empezar el instituto, con uniforme, obviamente. Consistía en una falda de cuadros hasta los tobillos y un jersey tres tallas más grande de los que pica; eso sí, nos dejaban llevar deportivas. Diez meses después puedo decir que me quedaría otros diez años. Pasar un año en Irlanda me ha dado la oportunidad de hacer un montón de cosas como: hacer rafting, un musical, jugar al fútbol gaélico, ver partidos de hurling, hacer puenting, trabajar en un pub, hablar por la radio, pasar los lunes con mis castores y reunirme con mi Unidad los jueves… ¡Ah!, y aprender Inglés. ¡Sí!, hace mucho frío, y ¡sí!, solo comen patatas con mantequilla, pero de verdad, merece la pena. Y mucho.” JULIA (Pioneros)

Sayelos por el mundo

“Voy a hacer nueve meses aquí en Cambridge y todo este tiempo ha dado para mucho… Lo que más me gusta de esta ciudad es que muchísima gente va en bici a todas partes, hay un montón de parques verdes y puedes ver muchos animales: vacas, ardillas, pájaros, cisnes… Lo que menos me gusta es estar lejos de vosotros y de mi gente en general. Extraño mucho las salidas al campo, porque aquí hay mucho parque pero poco monte. También la comida de mi madre, un buen campamento, los días soleados, los sábados en Scouts… ¿Y queréis que os cuente una anécdota? Una vez candé la bici junto a otra sin darme cuenta y el pobre chico, dueño de la que yo había apresado, tuvo que esperar dos horas a que yo llegara… Os podéis imaginar mi cara y la suya al vernos… para más inri, ¡llovía! De todo este año me quedo con los nuevos amigos, con el inglés que he aprendido y con el jardín estupendo de mi casa. ¡Pronto nos vemos de nuevo! Buenísima y sabrosísima caza.” MARÍA (Kraal)

“Me dieron Oporto como destino de Eramus y aquí estoy… la primera vez vine con mi familia, y aunque Portugal no está muy lejos, os recomiendo que nunca vayáis como hicimos nosotros, los cinco en un coche y creyendo que lo blandito mejor delante… las almohadas y un nórdico nos acompañaron todo el camino… y ¡era septiembre!, a la media hora, chorreábamos sudor y solo acababa de empezar mi aventura… una aventura que he disfrutado durante 10 meses pero que tendré en mi memoria para siempre. He conocido gente increíble, gente de muchos países, personas con un idioma, una cultura y una forma de ver la vida diferente, todas ellas únicas con las que he compartido momentos increíbles. He conocido rincones y parques maravillosos, he descubierto mercadillos de segunda mano en las calles mientras paseaba, he ido a conciertos y a museos, he visto el atardecer en la playa y cómo los primeros rayos de sol salían entre los edificios… he arriesgado mi vida cada día montándome en los autobuses urbanos, he ejercitado mis piernas subiendo y bajando las grandes cuestas de la ciudad, he tomado “vinho do Porto” en la Ribeira del Duero, he viajado a otras ciudades de Portugal y, ¡he conocido a scouts!, he ido a sus bases y les he visto realizar buenas acciones… ¡He descubierto una ciudad que tiene un encanto especial!. Haciendo un balance puedo decir que, todo lo que esperaba, se ha tornado y convertido en algo único y mucho mejor!Estoumuito agradecida por esta aventura. Por tudo, agorasei, que O Porto é para mimuma segunda casa.” GUADALUPE (Kraal).

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