HERVIR, SERVIR Y VIVIR


El otro día, Sara me recordó la parábola de los talentos (Mt 25, 14-27). A cada uno de nosotros, nuestro Padre del cielo nos ha dado unos dones. Yo tengo algunos. Tú tienes otros. O tal vez los mismos. Pero no es cuestión de saber si mis dones son peores o mejores que los tuyos. Y tampoco es una carrera, en la que tengo que conseguir más dones o hacer que sean mejores. Entonces, -¿para qué quiero los dones?-, os estaréis preguntando…

Jesucristo nos da una respuesta en la misma parábola: “El que había recibido cinco talentos fue a negociar en seguida con ellos y ganó otros cinco. […] ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado”. El que recibió los talentos los usó, pero lo que consiguió no fue para él. Lo fundamental no es tener muchos dones, ni ganar mucho con ellos para nuestro beneficio personal. Sino lo que realmente importa es lo que hacemos con ellos en pro de los demás. Y este campamento es una opotunidad excelente para utilizar nuestros dones.

Durante quince días, todos nosotros compartiremos campa, comedor, juegos, canciones y muchas risas. Encontraremos muchísimos momentos en los que, con nuestros dones, podremos hacer cosas por los demás, sin que haga falta que nos lo digan, y cuando estemos realizándolas, no daremos cuenta de que incluso disfrutamos haciéndolas.

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EL CLAN SÓ HACE MEMORIA


Ha pasado ya un tiempo, experiencias, nueva gente, nuevas ciudades, nuevos retos, nuevos estudios. Este año 2014 hemos hecho un pequeño parón en el trabajo como clan, una de las causas, la distancia que existe entre nosotros. Pero eso no quita que tengamos un montón de ganas de volvernos a reencontrar con todo el Grupo en el campamento de verano… sino, por ello, más aún.

¡Ay!…cuando hablamos de campamentos… ¡qué de recuerdos nos vienen de todos los que hemos vivido ya!, porque, aun siendo jóvenes de edad, nos sentimos algo “viejunos” al ponernos a recordar y darnos cuenta de que el tiempo pasa volando.

-¿Qué campamento recuerdas muy especial?-, piensa nuestra cabeza muy a menudo…. y ¡qué guasa tiene la preguntita! pero, aun siendo difícil elegir, algunos de nosotros lo tenemos claro y os contamos nuestras experiencias.

“El campamento de verano que sin duda más recuerdo fue el primero que viví como lobata en Duruelo de la Sierra, en el año 2004. La caza nos enseñó a jugar con los cuentos infantiles y personajes como Caperucita Roja o Garfio fueron nuestros acompañantes esos 15 días… esos días que disfruté siendo la pequeña del campa, fueron sin duda mis preferidos. Recuerdo en concreto el momento en que los lobatos deboramos una gran tarta de gominolas que nos habíamos ganado como gran Manada que éramos, todo ello en nuestro enorme cubil lleno de helechos, con nuestras escaleras de barro… pero también recuerdo los baños en el agua congelada, las luchas en el barro, la lona, las comidas, las construcciones, las canciones que aprendimos, las veladas y todos esos buenos momentos con todas las ramas. ¡Sin olvidar tampoco el gran sufrimiento que sentí subiendo un gran monte a pleno sol de mediodía!, pero sé, que sin esto, el campamento no hubiera sido ni la mitad de lo que fue, y, ¡no lo cambiaría por nada! Actualmente, mi intención es disfrutar de todos los campamentos posibles porque son momentos únicos que nos permiten pasar buenos ratos, compartir risas, estar en la naturaleza y convivir con otras personas Scouts.” BLANCA
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