UNA EXPERIENCIA ÚNICA

Los Pioneros hemos vuelto de Cantabria con las pilas cargadas. Después de cinco días disfrutando de la compañía de los demás, volvemos con ganas de mucha más aventura.

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Partimos de Burgos casi con el cole despidiéndonos el día 27 de Marzo. Un minibús nos llevó hasta Lebeña, en Cantabria, un pueblecito que alberga la Iglesia de Santa María, conocida por ser de arte mozárabe. Nada más bajar del autobús pedimos permiso para dormir en algún lugar y, rápidamente, nos cedieron el pórtico de su preciada Iglesia. Antes de acostarnos nos explicaron que en realidad habíamos ido allí porque Cantabria requería de la ayuda de los seres mitológicos para la Reconquista, de nosotros. Hicimos una actividad de cooperación para el desarrollo donde nos dimos cuenta de la importancia del reparto de los alimentos, de que hay que colaborar entre los productores y demandantes así como entre los países, fue una buena reflexión.

Esa noche en Lebeña fue magnífica y entre curiosos sueños nos levantamos muy pronto. Desayunamos la gustosa leche en polvo, sin que faltase el cacao, y nos dispusimos a andar por el maravilloso Desfiladero de la Hermida, un lugar bastante recomendable para los apasionados a las gargantas macizas. Caminito del río Deva, fuimos bajando con él y acabamos en Panes, después de 21 kilómetros. Agotados pero orgullosos de haber llegado, comimos e hicimos una actividad de progresión personal, donde individualmente, teníamos que reflexionar sobre nosotros. Se nos hizo de noche y pusimos las tiendas en un parque muy acogedor. Antes de irnos a dormir nos empezó a llover, pero no lo suficiente para hacer una buena reflexión y recoger antes de acostarnos. A las 7 del día siguiente abrimos un ojo y con él descubrimos que hacía un día maravilloso para andar, solecito pero con ese fresquillo que relaja la caminata.

Salimos de Panes con el destino puesto en Pechón, eran 18 kilómetros y teníamos mochilas pesadas pero, ¡íbamos en camiseta de manga corta! Fue salir de Panes y jugar al retroceso, andábamos un poquitín y teníamos que volver a otro camino. Según subíamos la cuesta por Narganes y Andinas el tiempo fue cambiando y tuvimos que sacar las sudaderas y los chubasqueros… empezó a llover allí y no paró hasta buena entrada la noche. Pero nosotros estábamos lejos del destino, y atajamos un largo camino sin carretera siguiendo el río Deva hasta Vilde, donde las fuerzas ya se nos habían ido por todos los lados y donde el agua nos había empapado hasta los huesos. Fue en Unquera donde, tras parar a comer unos frutos secos, nos dimos cuenta de lo mucho que deseábamos una ducha caliente, secarnos y parecer personas. En ese preciso momento un claxon sonó y saludó, ¡eran los padres de uno de los rutas del Grupo! Nos llevaron a dos de nosotros a preguntar a un albergue de peregrinos que había a un kilómetro y ver si la opción era viable. Al final, ese fue el sitio donde nos quedamos la tercera noche del campamento.

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Desde aquí aprovechamos nuevamente para dar las gracias a Óscar y Beti, que estuvieron dispuestos a ayudarnos en lo que fuera y que tan amablemente nos trataron. En el albergue estuvimos como reyes, nos duchamos, comimos calentito y terminamos de hacer la actividad de progresión. ¡Qué bien nos atendieron en ese sitio!… y es que ¡dormimos en cama! Pero no duró mucho pues al día siguiente temprano continuamos la marcha. Eso sí, apenas íbamos a caminar.

El sábado amaneció con buen tiempo y con fuerzas anduvimos hasta Unquera, donde cinco de nosotros cogió un bus hacia San Vicente de la Barquera y los demás nos fuimos un poco más tarde en Feve. El tren nos dejó a poco más de 5 kilómetros del camping de San Vicente así que caminamos la distancia y llegamos al camping justo cuando los otros cinco pioneros, que ya estaban allí, terminaban de cocinar un magnífico plato de arroz con curry. Incluso ya habían montado alguna tienda de campaña, así que pudimos disfrutar de un tiempo libre estupendo que nos dejó bañarnos en el mar. Por la tarde hicimos el Consejo de Ley muy ligado a los objetivos personales, a los contratos y como no, a nuestra progresión en el trimestre. Por la noche comimos una riquísima barbacoa que pudimos disfrutarla con el sonido de fondo de los pasos de Semana Santa. En la noche del sábado de vigilia, la patrona es llevaba de un santuario a una capilla acompañada por los fieles que llevan antorchas y los barcos que se iluminan y hacen sonar sus sirenas. ¡La Procesión de las Antorchas es todo un espectáculo en San Vicente!

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Al día siguiente nos levantamos y con un solecito increíble caminamos 11 kilómetros hasta Comillas. Cuando llegamos, teníamos el tiempo justo para comer porque el bus que nos traía de vuelta a Burgos era justo después. Durante la comida, resolvimos el juego de roll de la animación y el vencedor fue Roblón, sería nuestro líder en la Reconquista por la astucia y buen juego que había llevado todo el campamento.

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Ha sido un campamento estupendo donde los pioneros vamos haciendo unidad, donde intentamos ser una piña. También nos hemos dado cuenta de que no sólo el Scout supera las dificultades, sino que lo hace con alegría, con una sonrisa en la cara. Y es con esa sonrisa con la que nos volvemos del campamento y con la que deseamos empezar el siguiente trimestre para conseguir que, si este volante ha estado bien, el campamento de verano sea brutal.

Dispones de las fotos del campamento en nuestro Flickr

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